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Tratado de agricultura de Ibn Luyun

كتاب ابداء الملاحة وانهاء الرجاحة في أصول صناعة الفلاح

  • Título / Denominación : Tratado de agricultura de Ibn Luyun
  • Lugar de producción : Almería
  • Fecha / Periodo : Copia del año 740 H. /1348 d.C.
  • Material y técnica : Papel avitelado, caligrafía magrebí
  • Dimensiones : 22 cm x 16 cm
  • Ciudad de conservación : Granada
  • Lugar de conservación : Escuela de Estudios Arabes
  • Número de Inventario : GR-E.Ara Ms. vol. XIV [ant. A-5-14]

Este tratado de agricultura redactado en la primera mitad del siglo XIV es un buen ejemplo de lo avanzada que estuvo la agronomía en al-Andalus. El cultivo del campo y el arte de la agricultura gozaron de un progreso extraordinario con la llegada de los árabes a la Península Ibérica. Numerosos son los motivos que propiciaron este progreso, especialmente el interés que tuvieron los árabes por el estudio de la medicina, apoyada en la botánica a través de la necesidad del conocimiento de las propiedades curativas de las plantas. Por otra parte, se produjo un gran intercambio de plantas por distintas tierras del amplio imperio islámico, cuya aclimatación requería el estudio de sus necesidades específicas.

El autor de esta obra, Ibn Luyun, nació en Almería en 1282 y murió en 1349, a consecuencia de la peste. Además de geópono, fue filósofo, jurista, matemático, poeta y asceta. Como gran parte de los eruditos de su época, para su formación viajó por el Magreb y por Oriente, algo que demuestran los distintos maestros que le concedieron la iyaza o autoridad para dedicarse a la enseñanza, como Abu l-Hayyan de Almería, Abu Zakariyya Yahya b. Ahmad b. Muhammad b. Qas al-Fasi, de Fez, o Abu Abd Allah Muhammad b. Ibrahim B. Sa‘ad al-Nakani, de Egipto, entre otros.

La copia de este Libro del principio de la belleza y fin de la sabiduría que trata de los fundamentos del arte de la agricultura, es del año 1348, un año antes de la muerte de su autor. Está completa y contiene 1365 versos. Está escrita en escritura magrebí, y los títulos están trazados a mayor tamaño. Se trata de una uryuza, es decir, es una composición poética compuesta en metro rayaz. A diferencia, por ejemplo, de las Geórgicas de Virgilio, esta uryuza apenas tiene adornos retóricos o poéticos, y según la descripción que de ella hace Joaquina Eguaras, el autor “trata su materia con inconmovible y prosaica objetividad, haciendo uso del fácil metro rayaz”.

Para escribir esta obra Ibn Luyun se basa tanto en obras árabes orientales como en occidentales, contemporáneas y anteriores a él. Así por ejemplo emplea obras andalusíes, como las de al-Tignari e Ibn Bassal, o el calendario de Córdoba de 961 de al-Hakam, y otras orientales como el Kitab fi lahn al-‘amma de Ibn Hisam al-Lajmi, el Libro de las plantas de Abu Hanifa al-Dinawari, y también de pasajes de Avicena, al-Zubaydi, al-Asma‘i, etc. También cita a personajes griegos como Anaxágoras, Empédocles, Demócrito, Aristóteles y Filón, al persa Qastus y a los latinos Galeno y Columela.

En este tratado define el arte de la agricultura, expone los procedimientos seguidos en al-Andalus, y estudia los cuatro elementos que forman la agricultura: tierra, agua, abonos y trabajo. Uno de los fragmentos más valiosos y en los que más inspirado se encuentra Ibn Luyun es el relativo a la disposición que deben tener las casas de campo:

“Sobre lo que ha de elegir en la disposición de los jardines, sus viviendas y las casas de labor: Para emplazamiento de una casa entre jardines se debe elegir un altozano que facilite su guarda y vigilancia. Se orienta el edificio al mediodía, a la entrada de la finca, y se instala en lo más alto el pozo y la alberca, o mejor que pozo se abre una acequia que corra entre la umbría. La vivienda debe tener dos puertas, para que quede más protegida y sea mayor el descanso del que la habita.

Junto a la alberca se plantan macizos que se mantengan siempre verdes y alegren la vista. Algo más lejos debe haber cuadros de flores y árboles de hoja perenne. Se rodea la heredad con viñas, y en los paseos que la atraviesen se plantan parrales.

El jardín debe quedar ceñido por uno de estos paseos con objeto de separarlo del resto de la heredad. Entre los frutales, además del viñedo, debe haber almeces y otros árboles semejantes, porque sus maderas son útiles”.

Bibliografía del objeto

Eguaras Ibáñez, J., Ibn Luyun: Tratado de Agricultura, Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 1988.

Manuscritos Árabes y Fondo Antiguo de la Escuela de Estudios Árabes, cat. exp. del 75 aniversario de la fundación de la Escuela de Estudios Árabes (CSIC), Granada, 2007-2008, Granada: Escuela de Estudios Árabes, 2007, p. 85-86

Bibliografía de referencia

García Gómez, E., « Sobre agricultura arábigo-andaluza », in Al-Andalus, X (1945), p. 127-146.

García Gómez, E., « Hacia un refranero arábigo-andaluz. IV: Los provervios rimados de Ben Luyun de Almería (1282-1349) », in al-Andalus, XXXVI (1972), p. 1-75.

García Gómez, E., « Surcursal del Paráiso », in ABC, 1947.

Ibn al-Qadi, Durrat al-Hiyal, II, Rabat, 1939, p. 467-470.



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