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Los Merovingios (481-755)

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Dinastía nacida de los francos salios, los merovingios sacan su nombre de Meroveo (o Mérovée) antepasado de Clodoveo. El primer representante histórico de la dinastía es el hijo de Meroveo, Childerico I, con el que nace la primera dinastía franca.
Bajo los merovingios se opera la transición en Europa occidental, de la Antigüedad tardía al Medio Evo. Según los lugares, los dominios y las fechas, estas transiciones se hacen en la continuidad ó bien en la ruptura. ¿Que elementos de la civilización antigua conservan los merovingios? ¿Que trajeron? ¿Que lazos mantenía la sociedad merovingia con la cuenca mediterránea, que poco tiempo antes aún era el centro de la civilización romana?
El hijo de Childerico I, Clodoveo (r. 481-511), extiende su reino a toda la Galia y se convierte al cristianismo. Los cuatros hijos de Clodoveo se reparten el territorio a su muerte persiguiendo a la vez su expansión. Los francos descienden entonces hasta la Provenza, pero conservan sus capitales en el norte : Reims, Soissons, Paris y Orleans. Los soberanos van desplazándose de una residencia a otra, la corte es itinerante.
El reino esta de nuevo unificado a la llegada al trono de Clotario I (558-561). Sin embargo, el reinado de sus hijos que se reparten la sucesión será un periodo de conflictos que solo se acabará con Clotario II (613-629).
Dagoberto I es coronado en el año 629 (m. 639), tuvo como tesorero a San Eloy que multiplicó las fundaciones religiosas en su diócesis de Noyon. En esta época se impone la autoridad creciente de los alcaldes de la corte que mantienen bajo su influencia a los últimos reyes merovingios, arruinados y depravados, los famosos « reyes perezosos » de Eginardo (letrado cercano a Carlomagno) poco a poco eliminados por los carolingios. Childerico III (r. 743-751) es el ultimo rey de los merovingios.
Los francos siguen siendo una minoría que modifica poco las costumbres que se encuentran y que adoptan. La Antigüedad esta presente en todos los niveles de la vida cotidiana. Los francos conservan el plano de las ciudades, las murallas, las vías, lo esencial del patrimonio público y privado y los sistemas de las necrópolis.
Los merovingios son, sin embargo, grandes constructores de iglesias intra-muros, fenómeno que ya se ha iniciado en el Bajo Imperio. Se crean auténticos conjuntos episcopales en el seno de las ciudades (Lyon, San-Lorenzio-de-Choulans, finales del siglo V). El plano de las iglesias varía y muestra los tanteos de una arquitectura cristiana naciente. El plano basilical originario de las basílicas civiles antiguas parece ser el modelo más frecuentemente elegido. El empleo del mármol y del pequeño aparejo de piedra combinado con el ladrillo, sigue siendo ampliamente utilizado, atestiguando la persistencia de partidos arquitecturales y de las decoraciones more romano (de tradición romana).
Pocos vestigios subsisten del la época merovingia. La cripta de San Pablo del monasterio de Jouarre y la hipogea de las Dunas de Poitiers datadas del siglo VII, sean quizás las muestras más destacadas.
Las nuevas aristocracias « romano-germánicas » están en el origen de la fundación de numerosos monasterios (550 fundados en la Galia merovingia). Estos últimos siguen en un principio la regla de San Colombano elaborada sobre el modelo de las reglas monásticas irlandesas en la encrucijada del siglo V – VI y abandonada por la de San Benito de Nursia (fechada en el año 640).
El arte del metal y la orfebrería nos ha llegado gracias al ritual de inhumación vestida heredada de las antiguas usanzas germánicas, que ha legado un mobiliario funerario. En orfebrería, la técnica del «cloisonné » proveniente de los contactos con los germanos orientales a finales del siglo V, permite introducir en Occidente el estilo «colorado» que usa mucho el color granate. En el siglo VI, los orfebres asocian la granulación, el estampado y la filigrana, prácticas observadas por primera vez en el Levante y en la Siria antigua. El montaje de piedras engarzadas aparece al mismo tiempo en las fíbulas redondas con esquemas cuadrifolios. El damasquinado es un arte de los egipcios y de los griegos retomado por los romanos, y desarrollado por los merovingios, sin duda bajo el impulso de artesanos orientales. La inhumación vestida desaparece en principios del siglo VIII y no permite pues seguir el rastro de estas artes.
El arte de la iluminación se reanuda en las scriptoria de los monasterios que se substituyen a los stationarii antiguos, que aseguraban anteriormente la copia y la difusión de libros. Los más famosos son las scriptoria de Luxeuil, Corbie y Laon que forman su estilo sobre el sincretismo de los trabajos acabados en Irlanda, en Inglaterra y en Italia. Los manuscritos circulan por todo el mundo europeo.
En el dominio de la escultura, el naturalismo y el alto relieve antiguos son poco a poco reemplazados por el repujado plano, la talla biselada y el grabado, técnicas más adaptadas a representaciones más abstractas y estilizadas. Los sarcófagos funerarios nos dan una idea del arte esculpido merovingio.
Sólo se conserva un número reducido de esculturas, objetos de arte y manuscritos iluminados, pero atestiguan la continuidad de la producción artística con la Antigüedad, aunque los merovingios aporten alguna innovación técnica y estilística. Más allá de las generalidades culturales de la Galia, las producciones artísticas están llenas de numerosas particularidades regionales.
El Mediterráneo, que a perdido su unidad, deja de ser el corazón de la civilización, y será por completo sometido a las influencias orientales. Sin embargo, no todos los lazos de una punta a la otra del Mediterráneo están rotos. Intercambios diplomáticos existen entre Clodoveo y el emperador bizantino Anastasio, mercaderes apodados « sirios » siguen establecidos en algún puerto provenzal, jarras de aceites llegan a Marsella con destino a la abadía de Saint-Denis, la cancillería franca utiliza el papiro hasta finales del siglo VII, y se señalan monedas de oro bizantinas en algún tesoro.
Entre el Occidente barbarizado y el Oriente bizantino que sigue siendo una cuenca económicamente activa, los lazos comerciales pasan por mercaderes sirios y judíos. Los francos dan la espalda al mar, su política se interesa ante todo a la Frisa, a la Turingia, a la Baviera y a la Sajonia.
El oro musulmán, proveniente de los tesoros de Egipto, del Oriente Próximo y de las caravanas interafricanas, contribuyó sin duda a reinyectar algunos elementos de actividad a los territorios bárbaros de Occidente entrados en estado de letargo.
Durante las primeras décadas del siglo VIII, los musulmanes franquearon los Pirineos y penetraron en la Galia. El primer intercambio entre estos dos pueblos es un contacto violento, hecho de importancia mayor, puesto que estará utilizado durante siglos para avalar la imagen de una nación agresiva e ávida de conquistas. Asociamos comúnmente la victoria de Carlos Martel en Poitiers en 732, al final de las ofensivas musulmanas en la Galia. Sin embargo estas continuaron en el valle del Ródano.
Los merovingios integran las reminiscencias antiguas a su cultura germana de origen. Los otros grandes poderes europeos - irlandeses, ingleses, ostrogodos, bizantinos, visigodos y omeyas- influencian la producción artística y contribuyen al florecimiento de corrientes regionales en la Galia. Las relaciones con la cuenca mediterránea son anecdóticas y a menudo de forma indirecta por vía marítima, por donde circulan los artistas y las obras.
E. D. –P.

Bibliografía

Bautier, R.-H., Commerce méditerranéen et banquiers italiens au Moyen Age, Brookfield, 1992, Gower

Collectif,  Moyen Age : Chrétienté et Islam, Paris, 2005, Flammarion

Sénac, P., L’image de l’autre : l’Occident médiéval face a l’Islam, Paris, 1983, Flammarion

Vallet, F., De Clovis à Dagobert : Les Mérovingiens, Paris, 1995, Gallimard, Réunion des Musées Nationaux