La técnica de la marquetería se designa el chapeado ó incrustación de finas láminas de maderas preciosas, de marfil o de hueso, de nácar o de conchas recubriendo un cuerpo de madera. Aparece muy pronto en la historia, en Mesopotamia, hacia 2600 antes J.-C, como atestiguan numerosos objetos encontrados en las excavaciones de Ur (en particular un pequeño cofre incrustado de marfil y un arpa conservados en el Museo nacional de Bagdad). La Odisea de Homero y Plinio el Viejo nombran objetos realizados según esta técnica. También era conocida en el Egipto faraónico, y se perpetuó en la época copta y luego en la islámica. Más que en ningún otro sitio, el clima seco de Egipto favoreció la conservación de la carpintería. En particular, un conjunto de tableros datan de los comienzos del periodo islámico. Se trata seguramente de elementos de cenotafios, procedentes del cementerio de Ain al-Sira, al sur del Cairo, realizados en marquetería de marfil y hueso, ébano y otras maderas, fechadas en el siglo IX y conservadas en el museo de Arte Islámico del Cairo. Presentan una decoración geométrica: un juego de damas y unos rombos asociados a motivos de arcadas y de columnas estilizadas. Esta decoración de aspecto precioso aún lleva la huella de la Antigüedad tardía. En la época fatimí (siglos X-XII), los motivos y el estilo evolucionan. Un tablero encontrado en Edfu, datable en el siglo XI (museo de Arte Islámico del Cairo) atestigua el gusto fatimí por las decoraciones figurativas y animalistas; en el encontramos los estarcidos iconográficos de la época: un águila atacando a una liebre y un personaje sentado con una copa, dibujados con grandes incrustaciones de marfil.
Fue en el siglo XII, bajo los Atabegs selyúcidas y los Ayubíes que el trabajo de la madera incrustada se desarrolla considerablemente, principalmente para el mobiliario de los edificios religiosos. El ejemplo más famoso – desgraciadamente hoy destruido – era sin duda el minbar (púlpito) de la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, encargada por el príncipe Nur al-Din en 1168-1169, y acabada bajo el reinado de su hijo Isma il hacia 1174-1175. Realizada por artesanos de Alepo, que firmaron su obra, el trabajo de marquetería, que utiliza el marfil y la nácar, asociado a la madera fínamente esculpida, realza la decoración estrictamente geométrica –estamos en un contexto religioso – de los motivos complejos centrados alrededor de estrellas de ocho o diez puntas.
Esta asociación de redes geométricas complejas, construidas en torno a polígonos con forma de estrella y de un rico trabajo de incrustaciones, encontrará su plenitud en el periodo mameluco, en el decorado de grandes fundaciones piadosas, tales como las puertas de la mezquita al-Maridani en el Cairo (dos se conservan en el museo del Louvre). Durante el siglo XIV, destaca a veces un importante empleo de grandes incrustaciones de elementos de marfil, típico del arte voluntariamente ostentativo de los Mamelucos.
En un estilo más miniaturista se realizan elementos de mobiliario, como el kursi y la caja del Corán en madera incrustada de marfil, de hueso, y de maderas preciosas, procedentes del complejo de Umm al-Sultan Sha’ban (hacia 1369) en El Cairo.
En la misma época, los cristianos de Egipto utilizaban también esta técnica para adornar sus iglesias. Así la iglesia Sitt Mariam del monasterio de los Sirios enWadi Natrum, conserva una puerta de madera incrustada de marfil, datable en los siglos XIV-XV.
Los turcos otomanos tomaron probablemente de los Mamelucos el arte de la marquetería, desde entonces reservada a los elementos de mobiliario. El museo del Louvre conserva por ejemplo una pequeña mesa de escriba, cubierta con un placaje de nácar, de caparazón de tortuga sobre papel dorado, de marfil, de palisandro, de ébano, separados por pequeños hilos de estaño.
La marquetería de madera se trasmitió de Oriente a Italia, donde recibirá el nombre de intarsia. Las primeras menciones aparecen en documentos encontrados en Siena en el siglo XIII, donde se privilegia el empleo de marfil para obtener un fuerte contraste bicromo con la madera oscura. Las sillerías de coro del Duomo de Siena, fechadas en los siglos XIV-XV, son uno de los más antiguos ejemplos conservados. Desde Italia, la marquetería se extenderá luego a toda Europa.
C. J.
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