Notice: session_start(): A session had already been started - ignoring in /srv/data/web/vhosts/www.qantara-med.org/htdocs/Connections/fonctions.php on line 340
Qantara - Los Carolingios (751-987)
Notice: Undefined variable: dans_edito in /srv/data/web/vhosts/www.qantara-med.org/htdocs/public/include/doc_header.php on line 92

Notice: session_start(): A session had already been started - ignoring in /srv/data/web/vhosts/www.qantara-med.org/htdocs/Connections/fonctions.php on line 340

Notice: Undefined index: motscles in /srv/data/web/vhosts/www.qantara-med.org/htdocs/public/include/doc_menu.php on line 60

Notice: session_start(): A session had already been started - ignoring in /srv/data/web/vhosts/www.qantara-med.org/htdocs/Connections/fonctions.php on line 361
Qantara Qantara

Notice: Trying to access array offset on value of type null in /srv/data/web/vhosts/www.qantara-med.org/htdocs/Connections/fonctions.php on line 684

Los Carolingios (751-987)

Consultar el mapa histórico

A su apogeo, la segunda dinastía franca, la de los carolingios, reina sobre un imperio muy amplio que reúne la Galia, la Germania occidental, la cordillera alpina e Italia del Norte. San Bonifacio elije rey y corona en 751 a Pipino el Breve, mayordomo de palacio merovingio (represente de los grandes terratenientes y de los oficiales del rey) e hijo de Carlos Martel, vencedor de la amenaza árabe en Poitiers. Este acontecimiento marca la entrada de la fastuosa dinastía carolingia. El Papa Esteban II legitima la dinastía carolingia por el derrocamiento de los merovingios y obtiene en contraparte la donación de Pipino por el tratado de Quierzy en 754 con el que se crean los Estados pontificales y que libera el obispo de Roma del dominio bizantino. Esta unión permite unificar las prácticas litúrgicas ya planificadas por Roma en los ordines desde el final del siglo VII.

Al momento de su historia cuando la extensión franca alcanza sus fronteras más lejanas, donde los francos son los dueños de un mosaico de varias culturas, ¿que referentes utiliza el poder para formar una sociedad homogénea? ¿Cómo se integrarán en las localidades? ¿Se puede hablar de un arte carolingio?

 

Carlomagno (r. 771-814), el verdadero fundador del Imperio carolingio, es coronado rey de los francos en 771. Es sagrado emperador de Occidente en el año 800. Se propone entonces reconstruir un imperio de Occidente sobre unas bases cristianas y empieza la célebre Renovatio (Renacimiento).

En este sentido, Carlomagno crea una capital fija en Aquisgrán, centro de la administración y del poder, y rompe con la tradición de la corte itinerante franca para reanudar con la tradición antigua. El palacio cuenta con dos construcciones principales: el aula, la basílica en la que Carlomagno ejerce sus funciones oficiales – quizá inspirada de la basílica de Constantino de Treviso – y la capilla que legitima su poder en el plano religioso. Erigida por Eudes de Metz, su planta central sigue la tradición greco-bizantina y los adornos recuerdan los de la iglesia de San Vital de Rávena.

 

La religión se convierte en el punto de encuentro de la nueva civilización carolingia e intenta unificar los pueblos de su imperio gracias a las prácticas litúrgicas. Los soberanos obrarán a estas reformas durante todo el siglo IX.

La arquitectura religiosa renueva completamente sus preceptos bajo el reino de Carlomagno. El plan de la basílica cristiana permanece pero la mayor innovación se encuentra en la adjunción de un cuerpo occidental (por ejemplo en Corvey-sobre-Weser) y de una cripta al este para el culto de las reliquias sobre el modelo romano del siglo VI. La nueva liturgia de las misas privadas multiplica los altares.

Al final del siglo VIII, las relaciones con el mundo musulmán van mejorándose y los lugares santos vuelven a ser accesibles. La abadía de Saint-Riquier (790-799) demuestra la voluntad de querer imitar a Jerusalén. En cuerpo occidental contiene un santuario al San Salvador, un altar Santa Cruz está instalado en el centro de la nave y dos torres elevadas marcan esta bipolaridad.

Luís el Piadoso (r. 814-840) toma el relevo, ayudado por Benito de Aniano, gran reformador de la regla benedictina que trastornará la arquitectura y la vida de los monasterios. La mayoría de las abadías son reconstruidas pero el ejemplo del monasterio de Saint-Gall es el más sintomático. La funcionalidad es el principio básico y los monasterios tienen que vivir en perfecta autarquía.

 

Cada región del Imperio adapta las nuevas reglas de la arquitectura religiosa a su herencia patrimonial; los principales cambios afectan sobre todo las regiones cercas del poder en Galia del Norte y en Germania. Igualmente, las liturgias locales persisten.

 

El arte de las miniaturas ha desaparecido de una parte de Europa después de la caída del Imperio romano pero ha perdurado en algunos centros españoles, italianos y de África del Norte. Gracias a la importación de los manuscritos del mundo mediterráneo, este arte reaparece en Galia del Norte y en las islas británicas al final del siglo VII. Las influencias formales son irlandesas, germánicas y paleocristianas pero los talleres próximos del poder prefieren los referentes antiguos y orientales.

 

Una producción de lujo se desarrolla a partir del final del siglo VIII. Gracias a la observación de las obras aún visibles y a la intervención de los artistas lombardos, la utilización sistemática de los modelos antiguos será la piedra angular de la creación de una estética y de un vocabulario carolingio.

En el campo de las miniaturas, los Evangelios de la Coronación, de Xanten y de Aquisgrán son particularmente interesantes puesto que se supone que fueron realizadas por artistas mediterráneos o formados a sus técnicas.

Los miniaturistas utilizan el pergamino purpúreo, la guache/aguada en capas gruesas, el modelado realista y la perspectiva que acentúa el espacio. Los carolingios importan las técnicas bizantinas del engaste y del esmalte “cloisonné” en orfebrería (Cruz de Pascual I). La estatua ecuestre de Carlomagno realizada en la tradición antigua representa ella sola el arte del bronce.

Bajo el reino de Luís el Piadoso y de Carlos el Clavo (r. 840-877), los artes preciosistas alcanzan su apogeo. El arte de la glíptica y del marfil (placas de encuadernación del Salterio de Carlos el Calvo) demuestra una maestría técnica de primer orden adaptada a un vocabulario específicamente carolingio. Los carolingios son muy influenciados por el modelo contemporáneo de Bizancio, reflejo antiguo de esta Europa medieval.

 

Carlomagno recupera los modelos artísticos, las prácticas institucionales y legislativas. Permanece sin embargo el soberano germánico de un imperio donde el comercio a larga distancia casi ha desaparecido y donde los grandes dominios se han convertido en centros de autoconsumo, en un mundo en el cual toda la riqueza es territorial. Más que nunca bajo los carolingios, la dinastía franca se hace continental. El imperio de Carlomagno, sin marina, sin comercio marítimo, se centra en los países de la Meuse, de la Mosela y del Rin, alrededor de Aquisgrán.

Los historiadores ponen en cuestión hoy en día la teoría de Henri Pirenne que afirma que el Mediterráneo de la Edad Media es un lugar cerrado. La producción artística demuestra que los artistas y los intelectuales religiosos viajaban. La aparición de un emirato omeya en Al-Ándalus en 756 marca el principio de una actividad diplomática con el mundo musulmán.

Los contactos entre los soberanos carolingios y los omeyas de Córdoba oscilan entre guerra y paz pero los dos campos establecen relaciones más pacíficas que lo se supone, bajo la forma de embajadas, treguas o alianzas. A partir del reino de Carlos el Calvo, estos intercambios tienden sin embargo en agotarse.

Cuando muere en 814, Carlomagno deja un imperio sumamente organizado y administrado que se extiende del Elba a los Pirineos. A pesar de todo, su sucesor, Luís el Piadoso, no podrá mantener la unidad del Imperio por culpa de las querellas de sus hijos (Lotario, Luís y Carlos el Calvo). En 843, el tratado de Verdún consagra la división del Imperio. Carlos el Calvo (r. 823-877) intenta restablecer la dignidad imperial pero empieza un proceso de declive, acentuado por las invasiones normandas.

E. D. -P.

Bibliografía

Collectif, Moyen Age : Chrétienté et Islam, Paris, Flammarion, 1996

Caillet, J.-P., L’art Carolingien, Paris, Flammarion, Tout l’Art, 2005

Sénac, P., Les Carolingiens et Al-Andalus : VIIIe-IXe siècle, Paris, Maisonneuve et Larose, 2002



Notice: Undefined variable: dans_accueil in /srv/data/web/vhosts/www.qantara-med.org/htdocs/public/include/doc_footer.php on line 72