Esta placa incompleta, con marcas de haber resultado quemada en varias ocasiones, forma parte del grupo de fragmentos de muebles encontrados en un edificio de al-Humayma. Al-Humayma estaba situada en la ruta comercial que llevaba a Kufa (Iraq) a través de Dawmat al-Jandal, en el norte de Arabia Saudí. Esta ruta divergía de la ruta principal de caravanas, conocida como Ruta del Incienso, que partía de Yemen, al Sur, para terminar en Damasco, al Norte. Al-Humayma, a 70 km de Aqaba, fue testigo de sucesivas fases culturales, desde la nabatea hasta las posteriores a las culturas omeya y abasí. Los vestigios nabateos permiten afirmar que este enclave contaba con un complejo sistema de irrigación.
Se piensa que el edificio en el que se descubrió esta placa de marfil era el palacio de la familia Abbas, antes de que ésta se hiciese con el poder en Iraq. Algunas fuentes históricas mencionan que Ali ibn Abdallah ibn al-Abbas se había instalado en al-Humayma durante el periodo omeya, tras haber adquirido una propiedad, en la que había cultivado olivos. El origen de la dinastía abasí implantada en Iraq se remonta a este gran ancestro. El edificio descubierto en al-Humayma difiere poco de otros palacios omeyas, tales como el de Umm al-Walid, en el centro de Jordania. La importancia de su estancia principal, en la que se hallaron placas de marfil y frescos de gran belleza, ha permitido afirmar que este recinto era un palacio y no un caravasar. Se cree que el palacio fue destruido a principios del periodo abasí. En otros palacios omeyas, tales como al-Hallabat, en Jordania, o Qasr al-Hayr al-Gharbi, en Siria, se han encontrado frescos similares a los de al-Humayma.
Las diversas placas descubiertas en este palacio estaban fragmentadas, y resultó muy difícil reconstituirlas. En ellas, se aprecian pequeñas perforaciones, seguramente utilizadas para fijar las placas a muebles, ya que algunas de esas perforaciones conservaban aún remaches de hierro.
El panel seleccionado aquí representa una figura masculina, tallada en relieve, bajo un arco formado por una cinta de perlas, coronado, a su vez, con una hilera de festones triangulares. El cuerpo del guerrero está en posición frontal, mientras que su cabeza está de perfil, mirando hacia nuestra izquierda. Lleva un tocado militar y sujeta una lanza entre las manos. Es posible que vaya cubierto con armadura hasta los tobillos, como ocurre en otra placa de marfil, descubierta en Ayla.
Otra placa hallada representa a una figura femenina en posición frontal, de la que destaca el tocado: cabello completamente retirado hacia atrás, sujeto por una cinta decorada con perlas, de la que escapan bucles laterales. La figura parece sujetar una flor de loto en las manos. Su rostro presenta rasgos indios.
La eboraria, de antigua tradición, se extendió en Levante durante el segundo milenio a. C., como en Mari (Tell al-Hariri, al borde del Éufrates, Siria) o en Pella (Tabaqat Fahl, Jordania). Sin duda alguna, esta última localidad disponía de un taller de eboraria, en el que se fabricaban suntuosas placas, como lo avala el descubrimiento de numerosos fragmentos duplicados utilizados para componer los dibujos, algunos de los cuales coinciden exactamente con ciertos elementos figurativos que adornan la maravillosa caja descubierta en ese lugar. La decoración denota influencias egipcias.
La eboraria fue floreciente, especialmente en el primer milenio a. C., en Kalkhu (Nimrud, Iraq) y en Khadatu (Arslan Tash, Siria). Al igual que en Pella, en Samaria (Sabastiah, Palestina) se confeccionaron placas de marfil con clara influencia egipcia. En Asiria, se distinguían varios estilos, en concreto, el local, que imitaba las esculturas típicamente asirias. Pero también destacaba un estilo sirio, aparentemente practicado por artesanos de ese origen; y es que se cree que las autoridades asirias mandaron llamar especialmente a algunos de ellos para que ejercieran su valioso talento en el país, lo que explicaría la palpable influencia egipcia en las vestimentas, coronas y flores de loto elegidas como elementos decorativos.
En Ayla (Aqaba), se han descubierto asimismo numerosos fragmentos de marfil. Similares a los encontrados en al-Humayma, seguramente también decoraban muebles. Están datados en el siglo X u XI. Su decoración se basa en dibujos florales y geométricos, o en personajes masculinos en posición de combate. Es posible que estuvieran sometidos al influjo de Alejandría, donde la eboraria se practicaba ya en el periodo clásico y perduró hasta la época copta.
Se ignora si los objetos de marfil hallados en al-Humayma se fabricaron in situ o si fueron importados del cercano Egipto o de otros núcleos especializados de Levante. Seguramente, en los palacios omeyas y abasíes, trabajaban artesanos egipcios o sirios, que fabricaban estas maravillas por encargo.
Crowfoot, J. W., G. M., Early Ivories from Samaria, Londres: Palestine Exploration Fund, 1938.
Oleson, J. P. et al., “Preliminary Report of the Humayma Excavation Project, 1993”, en The Annual of the Department of Antiquities of Jordan, 39, 1995, p. 317-349.
Oleson, J. P., ‘Amr, Kh., Schick, R., “The Humeima Excavation Project: Preliminary Report of the 1991-1992 Seasons”, en The Annual of the Department of Antiquities of Jordan, 27, 1993, p. 461-502.
Safar, F., Al-Iraqi, M. S., Ivories from Nimrud, Bagdad: Organisation d’État des Antiquités et de l’Héritage, 1987 (en árabe).
Seymour, B., “Sketching the Past: Volunteering in the Middle East”, en Discovery (Royal British Columbia Museum) News and Events, vol. 28, n.º 6, marzo de 2001.
Whitcomb, D., Ayla: Art and Industry in the Islamic Port of Aqaba, Chicago: The Oriental Institute, 1994.
Discover Islamic Art: Museum with No Frontiers Permanent Collection, [en línea], <http://www.discoverislamicart.org>.
The Umayyads: The Rise of Islamic Art. Jordan. International Museum with no Frontiers Exhibition Cycles: Islamic Art in the Mediterranean, Ammán/Viena: Ministry of Tourism, Department of Antiquities/Museum with No Frontiers.