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Inicio de la obra: el 28 del mes de ramadân el grande del año 751 [28 de diciembre de 1350]; fin de la obra: mes de sha‘bân 756 [agosto-septiembre de 1355]
1a inscripción: waqfiya de los bienes de inalienables por su gestión que figura en la sala de oración:
"وكان ابتداء بنائها في الثامن والعشرين لشهر رمضان ال-
"المعظم
"عام أحد وخمسين وسبعمائة ؛ والفراغ منه في آخر شعبان ال-
" مبارك عام ست وخمسين وسبعمائة. وكان بناؤها على يديّ ال-
"ناظر في الحبس بحضرة فاس حرسها الله تعالى أبي الحسن بن أحمد
بن الحسين بن أحمد بن عسكر..."
« Wa kâna 'ibtidâ'u binâ'ihâ fi al-tâmini wa al-‘isrîna li sahri Ramadân al-
« mu‘addam
« ‘âma 'Ahada wa hamsîna wa sab‘umi'a ; wa al-faragu minhu fî 'âhiri sa‘bâna al-
« mukarrami ‘âm sita wa hamsîna wa sab‘umi'a. Wa kana binâ'uha ‘alâ yaday al-
« nâdiri fi al-habsi bi hadrati Fâs harisaha al-llahu t‘âlâ Abî al-Hasan Ibn Ahmad
« Ibn al-Husayn Ibn Ahmad Ibn al-'Asqar… ».
2a inscripción: esculpida sobre la parte delantera de los dinteles situados en las paredes del vestíbulo de entrada en el techo:
" الحمد لله رب العالمين، أمر ببناء هذه المدرسة السعيدة
" مولانا أمير المؤمنين المتوكل على رب العالمين، أبو عنان
" فارس أيد الله أمره وأعز نصره وكان الله معه في ال..
" الثامن والعشرين من رجب من عام إحدى وخمسين وسبعمائة "
« Al-Hamdu lillâhi rabbi al-‘âlamîna, ‘amara bibinâ’i hâdihi al-madrasati al-sa‘îdati
« mawlânâ ‘amîru al-mu’minîna, al-mutawakkilu ‘alâ rabbi al-‘alamîna, Abû ‘Inân
« Fâris, ‘ayyada al-lâhu ‘amrahu wa ‘a‘azza nasrahu wa kâna al-lâhu lahu, fî al-
« tâmini wa al-‘isrîna min Ragab min ‘âmi ‘ihdâ wa hamsîna wa sab‘imi’a».
1a inscripción
«La construcción de esta madrasa se inició el 28 del mes de Ramadân el
«glorificado del año 751 [28 de diciembre de 1350]; fue acabada a finales del noble mes de
«Sa‘bân 756 [agosto-septiembre de 1355]. Estas construcciones se realizaron bajo la
«supervisión del inspector de los bienes habûs de la cuidad de Fez, ¡que Dios el Altísimo
«la proteja! Abî al-Hasan Ibn Ahmad Abî al-Husayn Ibn 'Asqar, Que Dios lo asista».
2a inscripción:
«La alabanza a Dios, Señor de los mundos. Ordenó la construcción de esta madrasa bendita madrasa nuestro amo, el emir de los creyentes, depositando su confianza en Dios, Señor de los mundos, Abû ‘Inân Fâris, que Dios apoye su autoridad, refuerce su éxito y lo asista. Realizado el día 28 del mes de Ragab del año 751 [Octubre de 1350] ».
La madrasa de Abû ‘Inân se alza al noreste de la Qasaba de Bû Glûd. Desde su ubicación elevada domina prácticamente la totalidad de la zona antigua de la ciudad de Fez, Fez al-Bâlî. A la vez madrasa y mezquita los viernes, fue edificada por el sultán Abû ‘Inân Fâris para la enseñanza de la ciencia, el cumplimiento de la obligación canónica de los viernes, así como para rivalizar con la madrasa de al-‘Attârîn.
De forma rectangular, se compone de un patio a cielo abierto, una sala de oración, dos salas de estudio, celdas repartidas en dos niveles, un minarete y dos salas de abluciones, una de cuyas entradas se sitúa frente a la puerta principal que da a al-Tâl‘a al-Kbîra (la gran subida).
Tres galerías soportadas por robustos pilares de mampostería flanquean tres de los lados del patio. Por ellas se accedía a las habitaciones de los estudiantes y a las letrinas. El cuarto lado queda bordeado por un canal que recibía las aguas de uno de los afluentes del ued de Fez y lo aprovisionaba de agua. Dos pasarelas, construidas en los ángulos de la fachada, por encima del canal, permiten acceder a la sala de oración. A ella dan dos ventanales de arcos apuntados de herradura y es una de las salas más amplias. Dos aberturas, frente a uno y otro lado del oratorio, la enlazan con las galerías y las hileras de celdas de la planta baja.
Las dos galerías laterales quedan interrumpidas por dos salas de estudio enfrentadas, cubiertas por cúpulas nervadas, a las que se accede por puertas monumentales. Junto con la pila del centro del patio, su emplazamiento contribuye a poner de relieve el eje transversal y una disposición cruciforme de la cual la madrasa al-Tashfiniya de Tremecén (1310) situada en Argelia constituye una de las más antiguas realizaciones del Magreb. La madrasa al-Shammâ‘iya de Túnez (1229), anterior a ésta última en más de un siglo, presenta un precedente más cercano que puede haber servido de inspiración para el arquitecto de la Bû ‘Inâniya. A pesar de la irregularidad del muro noreste, su estructura es cruciforme. El eje longitudinal, realzado por la puerta de entrada, por un lado, y por la del oratorio y el mihrâb, por otro, queda cortado por un discreto eje secundario. Este último se materializa únicamente mediante dos salas irregulares enfrentadas. Otro motivo que podría justificar la edificación de estas dos salas: el emplazamiento sobre el que se alza, tardíamente urbanizado, no disponía de una mezquita de khutba (jutba o sermón) con la importancia de al-Qarawiyyîn y la de los Andaluces, donde podían celebrarse reuniones. Para remediar esta carencia, el arquitecto pensó en equipar a la madrasa con estas dos salas para acoger las clases impartidas por los faqih y los teólogos
Balaustradas de madera protegen las galerías sobre las que se abren catorce celdas mediante pequeños ventanales dotados de arcos de herradura apuntados polilobulados. Dos escaleras situadas en los extremos de la galería noroeste enlazan la planta baja y la planta superior de la madrasa. Al margen de las analogías con madrasas marroquíes anteriores, la de Abû ‘Inân nos hace pensar en las dos importantes madrasas de Túnez, al-Shammâ‘iya (1229) y al-Mustansiriya (1434-1437). Éstas últimas, por la disposición del vestíbulo, de las salas enfrentadas de dimensiones idénticas y de las dwiriyat («casitas», palabra que evoca la disposición de varias habitaciones en torno a un patio segundario), constituyen, junto con la madrasa deAbû ‘Inân y la zâwiya de al-Nusâk situada en Salé, un conjunto muy homogéneo y dan buena cuenta de los intercambios que se daban entre Fez, Tremecén y Túnez.
La madrasa albergaba modestos espacios para las abluciones destinados a los estudiantes y los fieles, las monumentales letrinas y las dos salas de abluciones debían ser utilizadas por los habitantes del barrio o con motivo de ceremonias importantes. La primera sala se encuentra en el ángulo noroeste de edificio y se accede a ella a través de una puerta denominada al-Hufât, situada junto al acceso principal. Su entrada se enlaza a la de la madrasa por un pasillo abovedado. Antiguamente, había que pasar por un pasillo de doble codo para acceder a un patio en cuyo centro se creó una alberca. Unas letrinas de dimensiones variables y de forma irregular ocupan los lados noreste y suroeste del edificio.
Frente a ésta, se accede a una segunda sala de abluciones a través de una puerta monumental con arco apuntado de herradura situada bajo un pasaje cubierto. Un sencillo pasillo conducía a un patio central dotado de una pila de mármol blanco, y servía de acceso a celdas de menor tamaño cuya disposición recuerda a las de la madrasa de al-Misbâhiyya (¿al-Misbâhiya?) o incluso a las de la mezquita de Shrabliyyîn. Cada una de las celdas se se cierra mediante una puerta rematada por una abertura para la aireación. Más arriba, unas ventanas que antiguamente fueron de claustra de yeso se alinean a los cuatro lados del edificio. Por encima de una banda muy ancha de estuco con decoración de entrelazados, un inmenso techo de madera cubre el espacio. Su forma carenada presenta una decoración de grandes estrellas de doce puntas. Este falso techo precede en unos cuantos metros al techo de carpintería, cubierto de tejas semicirculares. Entre estas dos cubiertas había unas techumbres con numerosas claraboyas.
A pesar de haberse extendido por todo el mundo musulmán, no parece que este tipo de edificio existiese en la Europa cristiana de la época medieval. No se conocen letrinas públicas en Francia antes del siglo XVIII. Sin embargo, sí que había lugares para lavarse. Los baños públicos, conocidos en Francia desde la Antigüedad (Termas de Cluny, París), despiertan de nuevo el interés de parte de la población gracias a los cruzados que, a su regreso de Oriente, traen consigo el gusto por los baños de vapor. En el siglo XII se traduce en latín El Canon de la Medicina del sabio persa Avicena (Ibn Sîna), en el que se loan los beneficios del baño, caliente o frío, y la limpieza del cuerpo en general. En Alemania, prefieren los baños de calor seco, originarios de Rusia. En 1292, según el Livre de la Taille (Libro de la Talla), París cuenta con veintiséis “baños de estufa”. Por lo general, estos baños públicos constaban de dos partes: una sala caliente con un baño colectivo y una sala con cubetas individuales para las clases más pudientes. En la planta, se ponían camas a disposición del cliente para que pudiera relajarse. Con frecuencia, el propietario del establecimiento era también barbero, y a veces, cirujano. Estos lugares acogían una clientela mixta y pronto fueron considerados por la mayoría de la gente como lugares de vicio. Muchos de ellos fueron cerrados a finales del siglo XV, y habrá que esperar hasta el siglo XVIII para que la higiene corporal vuelva a desarrollarse en Europa.
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