La técnica de la cuerda seca, por la que se traza una línea de manganeso mate para separar unos vidriados coloreados opacos, no es empleada por los alfareros bizantinos. Sin embargo, el adorno de algunas producciones de vajilla de mesa y de cerámica arquitectónica de pasta blanca, pintadas en policromía, recuerda este proceso decorativo. Un trazo de manganeso rodea el dibujo y aísla cada color de tonos ocre, marrón, violeta púrpura, azul lavanda, amarillo, verde esmeralda, negro o rojo oscuro. Esta cerámica es datada de los siglos X-XII. Existe actualmente un programa de investigación y de análisis fisico-químicos sobre el empleo de este proceso de fabricación en los talleres de Bizancio.
En la segunda mitad del siglo X, en el marco del desarrollo sin precedentes de las artes de al-Andalus, que acompaña al nacimiento y la victoria política del califato de Córdoba, varias técnicas de decoración polícroma de las cerámicas, importadas de Oriente, se implantan en la Península Ibérica. Aunque en pequeño número, ya se habían producido cerámicas monocromas con decoración vidriada en los talleres del sureste de al-Andalus, a lo largo del periodo emiral, sin embargo sólo fue hacia mediados del siglo X cuando habrían aparecido las primeras decoraciones vidriadas polícromas, cuya producción se desarrolla entonces notablemente[1]. Entre estas decoraciones, se observan las «verde y manganeso», aplicadas sobre fondo blanco o miel, y la técnica llamada de «cuerda seca» parcial[2].
La localización de los primeros talleres que produjeron este tipo de decoración muestra bien que son los puertos de la fachada mediterránea de al-Andalus, en relación constante con las orillas mediterráneas del Magreb y, en menor medida, con los puertos de Oriente Próximo, los que fueron los primeros receptores de estas nuevas técnicas. Entre estos puertos, destaca el de Almería, donde no cesan de afluir mercancías y mercantes venidos de Oriente Próximo y Medio. Por este puerto transitan materiales, artesanos y esclavos destinados, entre otras cosas, a embellecer la capital califal, Córdoba[3].
Paralelamente al auge de la producción artesanal de que goza la capital, bajo el efecto de la demanda creada, en primer lugar, por la corte, los grandes puertos ven desarrollarse los centros de producción de cerámicas con decoración vidriada polícroma más dinámicos de al-Andalus[4]. Los talleres de alfareros descubiertos en excavaciones muestran la existencia de una producción, en parte, dedicada a la exportación. Parece que las técnicas practicadas en estos talleres se transmitieran desde los puertos del sureste a otros puertos de la costa mediterránea de al-Andalus, alcanzando, a lo largo de este mismo período, los de la fachada atlántica, como Lisboa[5].
¿De dónde venían entonces esas técnicas cuya importancia fue tal que habrían llegado, si nos fiamos de algunos investigadores, a servir de soporte material para la expresión de la victoria política del califato de Córdoba[6]?
Todas esas técnicas ya se producen en Oriente Medio, a lo largo del siglo IX. En esta región, estamos ante una verdadera abundancia de las técnicas de decoración vidriada. En este contexto, marcado por la emergencia de la famosa decoración de lustre metálico y las decoraciones en blanco y azul de cobalto, la decoración polícroma en «verde y manganeso» sólo es una de las variantes de una rica gama. En cuanto a las «decoraciones vidriadas en soporte no vidriado», demostradas en particular en Raqqa, Samarra y Susa, existen varios tipos según se asocien o no con otras técnicas (decoraciones grabadas, pintura negra, etc.)[7]. Este último tipo corresponde con la técnica llamada cuerda seca parcial, transmitida a al-Andalus hacia mediados del siglo X[8]. En Oriente Medio, estos tipos decorativos no están estáticos sino en movimiento: el dinamismo de los talleres de alfareros da lugar a numerosas técnicas que los alfareros intentan mejorar, que interfieren y evolucionan.
Se conocen todavía mal las etapas de la transferencia a al-Andalus de las técnicas de decoración vidriada en «verde y manganeso» y de la cuerda seca parcial. Lo que es seguro, es que esas dos técnicas están presentes, en la primera mitad del siglo X, en varios puertos de la zona siria y turca, como al-Mina y Antioquía[9]. Ahora bien, los puertos de esta zona están en contacto con al-Andalus[10]. También se encontraron en Ifriqiya, en el Túnez actual, en la época aglabí (finales del siglo IX - principios del siglo X)[11].
Que las transferencias tuviesen lugar directamente desde los puertos de Oriente Próximo que servían de salida a las ciudades del Éufrates, o que las de Ifriqiya desempeñasen el papel de intermediario, fue el Mediterráneo el que, cada vez, sirvió de vía de difusión privilegiada, y sus puertos, de focos de difusión técnica.
Una vez llegadas a al-Andalus, las decoraciones vidriadas de tipo «verde y manganeso» y «cuerda seca» parcial, resultado de más de un siglo de innovaciones, se fijaron técnicamente. Otros tipos de decoraciones, en boga en Oriente Próximo en la misma época, no se implantaron en al-Andalus, quizás porque los alfareros que emigraron allí no dominaban su fabricación. Sería el caso del lustre metálico.
A partir del siglo XI, la técnica de cuerda seca es de nuevo objeto de innovaciones técnicas, que desembocan en la creación, en al-Andalus, de una variante llamada cuerda seca total, cuyos vidriados recubren el conjunto de la pieza[12]. Aparecen, en las producciones de cuerda seca de los siglos XI, XII y XIII, nuevos registros ornamentales y nuevas variantes formales. Sin embargo, esta técnica sigue reservada a la ornamentación de la vajilla.
Paralelamente a las evoluciones del tejido urbano, marcadas por el cambio de localización de las capitales políticas de al-Andalus, la identidad de los principales centros de producción de este tipo de cerámica evoluciona[13]. Del siglo X al XII, los talleres de alfareros que producían la cerámica con decoración de cuerda seca se quedan relegados en al-Andalus. No se excluye, a partir de la segunda mitad del siglo XII, una importación técnica puntual en el Magreb, arqueológicamente mal probada[14].
A partir de los puertos de al-Andalus, circulan las cerámicas con decoración de cuerda seca: se importan en las orillas del Mediterráneo. A finales del siglo X y principios del siglo XI, alcanzan los puertos del Magreb, así como las orillas del sur de la Francia actual[15]. Circulan en el espacio geográfico con el que al-Andalus mantiene entonces relaciones constantes, marcadas por las rivalidades políticas, los enfrentamientos militares y los intercambios comerciales. En la misma época, la estructuración de la marina de Estado y la gestión política y económica de los puertos favorece el desarrollo de un comercio estable.
A partir de finales del siglo XI y hasta el primer tercio del siglo XIII, con la integración de al-Andalus a un espacio político y geográfico más amplio, marcado por la dominación política de los almorávides y los almohades magrebíes, la exportación de las cerámicas con decoración de cuerda seca, producidas en al-Andalus, se extiende en una amplia zona geográfica, que va de los puertos de la zona catalana, como Port-Vendres, a Alejandría o Estambul, pasando por los puertos italianos, como Génova y Pisa, y los grandes puertos del Magreb[16]. En este mismo periodo, paralelamente al notable dinamismo de las flotas de al-Andalus y del Magreb, las flotas cristianas, en particular italianas y catalanas, participan en la «aceleración» cuantitativa de los intercambios entre el Oriente y el Occidente del Mediterráneo. Las cerámicas con decoración de cuerda seca sólo son una de las numerosas producciones que circulan entonces.
La presencia, ya no puntual, sino en cantidad notable, de producciones de al-Andalus en los reinos cristianos, tanto de la Península Ibérica como de «Francia» e «Italia», es característica de esta época. El uso y el valor de estos objetos en los territorios cristianos es un tema de estudio clave para conocer las modalidades de la presencia de las dos culturas[17]. La mayoría de las producciones de al-Andalus demostradas en estos territorios son objeto de usos que difieren de aquellos para los que se concibieron en al-Andalus[18]. Tal es el caso de los tejidos utilizados para forrar los relicarios y estelas funerarias, que servían de paramento en los muros de los edificios religiosos[19]. En lo que respecta a las cerámicas con decoración de cuerda seca, se puede citar su utilización como bacini para adornar las fachadas de las iglesias italianas, conjuntamente con otros tipos decorativos (lustre metálico, decoración en verde y manganeso, etc.)[20]. Más raro parece ser el caso de los jarrones de ablución de cuerda seca, importados en los territorios cristianos y de los que se ignora el uso en este nuevo contexto cultural[21].
A pesar de la abundancia del material producido en al-Andalus y en el mundo islámico descubierto en los territorios cristianos, se sigue sabiendo todavía mal qué valor tenían para sus habitantes estas piezas variadas y sus adornos. Algunas se utilizaban, indudablemente, como símbolo de distinción social[22].
Aunque se importasen en territorio cristiano cerámicas con decoración de cuerda seca, la técnica no se implanta, a pesar de que se asista a transferencias técnicas respecto a otros tipos decorativos, como el «verde y manganeso», a través de la instalación de alfareros depositarios de las tradiciones de al-Andalus en algunos de los puertos más activos del oeste del Mediterráneo, en el siglo XIII[23].
A partir de este mismo siglo XIII, se asiste a cambios en la producción de cuerda seca en al-Andalus: modificaciones técnicas marcadas por la simplificación de los procedimientos de fabricación, modificaciones de los tipos de soportes con la parte cada vez mayor ocupada por los elementos arquitectónicos: lápidas, azulejos de pavimento mural, cuyo ejemplo más ilustre es el adorno de la Puerta del Vino de la Alhambra de la Granada nazarí, atribuido a Muhammad V (segunda mitad del siglo XIV)[24].
Al-Andalus se reduce entonces a la mínima expresión, bajo la presión militar de los reinos cristianos de la Península Ibérica. En Sevilla, conquistada por los cristianos en 1248, como en otras ciudades de la antigua al-Andalus, se ha podido constatar arqueológicamente la continuidad técnica de las producciones cerámicas, a lo largo de todo el siglo XIII[25]. En varias ciudades, el mantenimiento de una parte de la población musulmana permitió, efectivamente, la perennidad y la transmisión de las técnicas de al-Andalus. A su vez, la emigración a África del Norte de una parte de esta población, que empezó probablemente a partir de los ataques contra los poderosos puertos de al-Andalus, a mediados del siglo XII, a continuación, bajo el efecto de la presión militar cristiana y, más tarde, de la expulsión de los «moriscos» de los reinos cristianos, fue probablemente el fermento de una difusión de la técnica en el Magreb[26].
Al otro lado del Mediterráneo, se asiste a una eclosión arquitectónica sin precedentes de la técnica de cuerda seca, en el mundo timúrida iraní a partir de finales del siglo XIV[27] y, a continuación, en Turquía[28][29]. Este tipo de decoración también está demostrado en Ifriqiya en el siglo XV[30]. y en India
Después de varios siglos sin cambio alguno, la técnica de cuerda seca conoce entonces importantes modificaciones técnicas, originando incluso otros tipos decorativos, que son nuevas soluciones técnicas que permiten obtener una decoración vidriada con motivos perfectamente claros, que no se mezclan en el momento de la cocción. Así nació, en el lado occidental del Mediterráneo, en la España cristiana, la técnica de decoración llamada «cuenca y arista», en la que se moldean los azulejos y las aristas del moldeado sirven para delimitar las zonas vidriadas colocadas en los huecos[31], y en el lado oriental del Mediterráneo, la técnica llamada «decoración con líneas negras»[32], caracterizada por la presencia de líneas pintadas no vidriadas, que contenían motivos vidriados. En este último caso, la diferencia con la técnica de cuerda seca reside en la presencia de un vidriado subyacente en el conjunto de la superficie de la pieza. Observemos que la evolución de la composición de los vidriados y de las técnicas de cocción ya no hace indispensable la delimitación de los motivos vidriados mediante una línea pintada, cuyo ligante oleoso evitaría, en frío, que se mezclasen las composiciones vidriadas[33]. Así, algunos vidriados presentan una fijación destacada en la cocción y no fusionan, dejando los motivos tan claros después de la cocción como antes de la cocción.
En vísperas del siglo XX, se produce el «redescubrimiento» europeo de la técnica con decoración de cuerda seca. «Redescubrimiento» artístico y artesano, en primer lugar, cuando en 1864 Eugène Collinot, fabricante de loza parisino, presenta una patente respecto a la fabricación de decoraciones de cerámicas cuya técnica se inspira de la cuerda seca, tal y como se usaba en al-Andalus y, posteriormente, en los reinos cristianos[34]. Eugène Collinot colabora con Adalbert de Beaumont, en la redacción de una obra dedicada a la sistematización de los adornos de la cultura islámica: le Recueil de dessins pour l’art et l’industrie (la Selección de dibujos para el arte y la industria) (1859), que sirve de base para una empresa dinámica cuyo objetivo es dar un nuevo impulso a las artes decorativas europeas, inspirándose de las artes «orientales». Fundaron juntos una fábrica de loza. En 1873, los talleres franceses de Longwy adoptan esta patente.
De la misma forma que los motivos de las cerámicas con decoración de cuerda seca de la España cristiana demuestran la integración de técnicas provenientes del mundo islámico a una nueva cultura, marcada a la vez por la herencia ornamental islámica y por referencias culturales propias (el cristianismo y la monarquía[35]); las cerámicas fabricadas en Francia a partir del último tercio del siglo XIX, según el procedimiento patentado por Eugène Collinot, se adornan con motivos que ilustran las diferentes fuentes de inspiración del movimiento de renovación de las artes industriales europeas. Así fue como un procedimiento derivado de la técnica de cuerda seca, nacida de las artes del Islam, se utilizó para realizar motivos de estilo japonés, persa, chino, art déco….
A lo largo del siglo XX, la industrialización de la producción origina de nuevo innovaciones técnicas: se pasa de la ejecución a mano de las decoraciones a su impresión por transferencia mecánica[36]. Así pues, nos alejamos de las técnicas desarrolladas en al-Andalus, tanto para la realización de las decoraciones como para la composición de los vidriados y la ejecución de la cocción. Por otro lado, los talleres de Longwy ponen a punto una nueva variante técnica, que se llama «esmaltado sobre vidriado», en la que se colocan trazos negros no vidriados sobre una superficie vidriada. Estamos aquí ante un procedimiento equivalente a la «decoración con líneas negras», utilizada en Oriente Próximo y Medio.
La técnica de decoración de las cerámicas con cuerda seca conoció pues, de Oriente a Occidente, un camino globalmente comparable al de las decoraciones de lustre metálico, joya de las artes del Islam que pasó a la España cristiana y, posteriormente, objeto de entusiasmo e investigaciones técnicas en el marco del movimiento de renovación de las artes decorativas europeas, en la segunda mitad del siglo XIX y a principios del siglo XX.
Paralelamente al «redescubrimiento» de la técnica de cuerda seca que se produce en Francia, España se da cuenta de la riqueza de su patrimonio decorativo. La técnica se identificó, por primera vez, a partir de los revestimientos murales de cuerda seca, producidos en la época de los reinos cristianos[37]. Los eruditos de principios del siglo XX presienten, sin poder probarlo, que este tipo de decoración es una herencia del arte de al-Andalus, lo que no tardan en confirmar las primeras excavaciones realizadas en la ciudad de los califas de Córdoba[38]. A partir de entonces, diversas excavaciones arqueológicas evidencian las producciones de cuerda seca parcial y total. Nacen los primeros ensayos, que pretenden precisar el marco cronológico de la implantación de las técnicas de decoraciones vidriadas polícromas en al-Andalus. Se plantea la cuestión de su origen geográfico[39].
Además, la producción artesanal de cerámicas con decoración de cuerda seca se ha retomado en España, pero su calidad sufre de la ruptura del vínculo tecnológico con al-Andalus y la España clásica.
Sólo es gracias a la aceleración de las excavaciones arqueológicas realizadas en la España democrática, a partir de los años 1980, cuando la cantidad de material disponible permite afinar el conocimiento de la evolución de este tipo de decoración. Ha llegado el momento de las síntesis. Las observaciones de los pioneros del estudio de la cultura material de al-Andalus, en cuanto a la similitud entre la técnica de cuerda seca desarrollada en este territorio y la puesta en obra en Oriente Medio a partir del siglo IX, encuentran entonces confirmación[40]. La mirada se vuelve de nuevo hacia la fuente oriental de esta técnica, florón de las artes cerámicas de Occidente, nacido del otro lado del Mediterráneo.
[1] Ver por ej. Gutiérrez Lloret S., La Cora de Tudmîr de la Antigüedad tardía al mundo islámico. Poblamiento y cultura material. Madrid: Ed. Casa de Velázquez, 1996; Íñiguez Sánchez M. C., Mayorga Mayorga J. F., «Un alfar emiral en Málaga», y Castilllo Galdeano F., Martínez Madrid R., «Producciones cerámicas en Baŷŷāna», in Malpica Cuello A. (ed.), La cerámica altomedieval en el Sur de Al-Andalus. Granada: Ed. Univ. de Granada, 1993; Acién Almansa M., «Hornos alfareros de época califal en el yacimiento de Bezmiliana», in Fours de potiers et «testares» médiévaux en méditerranée occidentale (Hornos de alfareros y testares medievales en el Mediterráneo occidental), Madrid: Ed. Casa de Velázquez, 1990; Domínguez Bedmar M., Muñoz Martín M.M., Ramoz Díaz J.M., «Madinat al-Mariyya, estudio preliminar de las cerámicas aparecidas en sus atarazanas», in Segundo Congreso de Arqueología medieval española, t.II. Madrid: Ed. Consejería de cultura y deportes de la Comunidad de Madrid, 1987.
[2] El término «cuerda seca» procede de un fragmento del Libro de Cargo y data de la Catedral de Sevilla, que data de 1558. Se trata de un texto que relata el pago de diferentes tipos de azulejos, encargados a un alfarero y destinados a utilizarse para enlosar el suelo de la librería de la Catedral de Sevilla. Ver Gestoso Pérez J., Ensayo de un diccionario de los artífices que florecieron en Sevilla desde el siglo XIII al XVIII. Sevilla: Ed. La Andalucía moderna, 1899, p. 77; Gestoso Pérez J., Historia de los barros vidriados sevillanos, Sevilla: Ed. La AndalucíaDéléry, C., Dynamiques économiques, sociales et culturelles d’al-Andalus à partir d’une étude de la céramique de cuerda seca seconde moitié du Xe siècle-première moitié du XIIIe (Dinámicas económicas, sociales y culturales de al-Andalus a partir de un estudio de la cerámica de cuerda seca segunda mitad del siglo X-primera mitad del siglo XIII). Tesis de doctorado de Historia. Toulouse, Universidad de Toulouse II, 2006, p. 28-30. La técnica de cuerda seca se caracteriza por motivos vidriados aplicados directamente a la matriz arcillosa y delimitados por una línea pintada no vidriada. La variante «parcial» se distingue de la «total» porque no cubre toda la superficie del objeto. moderna, 1903, p. 55, p. 400; siècle
[3] Sobre este tema ver por ej. Lirola Delgado J., El poder naval de al-Andalus en la época del Califato omeya. Granada: Ed. Univ. de Granada, 1993.
[4] Ver entre otros Cano Piedra C., La cerámica hispanomusulmana decorada con cobre y manganeso sobre cubierta blanca. Tesis de doctorado. Granada, Univ. de Granada, 1992; Déléry, C., op. cit., capítulo 5; Íñiguez Sánchez M. C., Mayorga Mayorga, J. F., op. cit.; Castillo Galdeano F., Martínez Madrid R., op. cit.; Acién Almansa M., op. cit.; Cantero Sosa M., Egea González J.J., «Aportación al estudio de la producción local de cerámica califal en Almería: el testar de la Calle Marín», in IV Congreso de Arqueología medieval española, t. III. Alicante: Ed. Diputación provincial de Alicante, 1993; Tabales Rodríguez M. A., «Primera fase de excavaciones en el patio de las Doncellas del palacio de Pedro I. Alcázar de Sevilla», in Anuario Arqueológico de Andalucía 2002, t. II, Sevilla: Ed. Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 2005.
[5] Bugalhão J., Gomes A.S., Sousa M. J., «Vestígios de produção oleira islâmica no núcleo arqueológico da rua dos Correeiros, Lisboa», in Arqueologia Medieval, n°8, 2003; Bugalhão J., Gómez Martínez, S., «Lisboa, uma cidade do Mediterrâneo islâmico», in Muçulmanos e Cristãos entre o Tejo e o Douro Sécs. VIII a XIII. Palmela: Ed. Camâra municipal de Palmela, 2005; Bugalhão J., Folgado D., Gomes S., Sousa M.J., Tinturé A., Dias M.I., Prudêncio M.I., «La production céramique islamique à Lisbonne: conclusions d’un projet d’investigation» (La producción cerámica islámica en Lisboa), in VIII Congreso internacional de cerámica medieval en el Mediterráneo. Ciudad Real-Almagro, 2006, próximamente.
[6] Ver en particular Barceló M., «Al-Mulk, el verde y el blanco. La vajilla califal omeya de Madînat al Zahrā’», in Malpica Cuello A. (ed.), La cerámica altomedieval en el Sur de Al-Andalus. Granada: Ed. Univ. de Granada, 1993.
[7] Watson, O., «Report on the glazed ceramics», in Ar-Raqqa I. Die Frühislamische Keramik von Tall Aswad. Mainz am Rhein: Ed. Verlag Philipp von Zabern, 1999; Rosen-Ayalon M., La poterie islamique.Mémoires de la Délégation archéologique en Iran (La cerámica islámica. Memorias de la Delegación arqueológica en Irán). t.L, París: Ed. Librairie P. Geuthner, «Mission en Susiane. Ville Royale de Suse IV» (Misión en Susiana. Ciudad Real de Susa IV), 1974; Kervran M., «Les niveaux islamiques du secteur oriental du tépé de l’Apadana. II. Le matériel céramique» (Los niveles islámicos del sector oriental del tepe de la Apadana. II. El material cerámico), in Cahiers de la Délégation, n°7, 1977; Kervran M., «Recherches sur les niveaux islamiques de la ville des artisans, Suse 1976-1978. Le matériel archéologique» (Investigaciones sobre los niveles islámicos de la ciudad de los artesanos, Susa 1976-1978. El material arqueológico), in Cahiers de la Délégation archéologique française en Iran (Cuadernos de la Delegación francesa en Irán), 14, 1984; Sarre F., Die Keramik von Samarra. Berlin: Ed. Ernst Vohsen, 1925; Déléry,C., op. cit., capítulo 4. archéologique française en Iran (Cuadernos de la Delegación francesa en Irán)
[8] En todos los casos, parece que el alfarero haya deseado obtener una decoración vidriada clara, gracias a un vidriado de buena fijación en el momento de la cocción o mediante un anillo pintado que contenga los vidriados. Este anillo hacia atrás, no vidriado, corresponde al término español cuerda seca. El anillo, compuesto de manganeso y un ligante oleoso, separa en crudo las mezclas vidriadas en suspensión en el agua, pero a lo largo de la cocción, la fijación de la decoración depende del comportamiento de los vidriados a lo largo de la cocción, en función de su composición y de los parámetros de cocción. Sobre este último punto, ver Déléry, C., op. cit., capítulo 3.
[9] Déléry, C., op. cit., capítulo 4; Waagé F.O., Antioch on the Orontes IV. Part One. Ceramics and Islamic coins. Princeton: Princeton university Press, 1948; Lane A., «Medieval finds at al-Mina in North Syria», in Archaeologia n° 87, 1938.
[10] Lirola Delgado J., op. cit., p. 223 y nota 205.
[11] Ver por ej. Ben Amara A., Céramiques glaçurées de l’espace méditerranéen IXe-XVIIe siècles ap. J.C., matériaux, techniques et altération (Cerámicas vidriadas del espacio mediterráneo siglos IX-XVII d. C., materiales, técnicas y alteración), Tesis de física de los arqueomateriales. Burdeos, Universidad de Burdeos III, 2002, así como la bibliografía mencionada en esta obra; Marçais, G., Les faïences à reflets métalliques de la grande mosquée de Kairouan (Las lozas con reflejos metálicos de la gran mezquita de Kairuán). París: Librería Ed. P. Geuthner, 1928, p. 36, fig. 15.a; Gragueb Chatti, S., Recherches sur la céramique islamique de deux cités princières en Tunisie : Raqqada et Sabra al-Mansouriyya (Investigaciones sobre la cerámica islámica de dos ciudades principescas en Túnez: Raqqada y Sabra al-Mansouriyya). Tesis de doctorado de arqueología, Aix-en-Provence, Universidad Aix-Marsella I, 2006. Sobre este tema ver también Déléry, C., op. cit., capítulo 4, p. 753-755.
[12] Los datos procedentes de las excavaciones arqueológicas no permiten todavía precisar la fecha de aparición de esta técnica, lo que es seguro es que está ausente de varios contextos estratigráficos, claramente asociados a la época del califato omeya de Córdoba. Ver Déléry, C., op. cit., capítulo 6.
[13] Déléry, C., op. cit., capítulos 5-8.
[14] Se piensa en particular en las piezas descubiertas en Tlemcén, cuyo material no se ha podido localizar aún ver BEL A., Un atelier de poteries et de faïences au XeS de J.C découvert à Tlemcén. Contribution à l’étude de la céramique musulmane II (Un taller de cerámicas y lozas en el s. X d. C. descubierto en Tlemcén. Contribución al estudio de la cerámica musulmana II). Constantina: Ed. D. Braham, «Transfretana monografías n°6», 1914.
[15] En el Magreb, en particular en Ceuta (ver Fernández Sotelo, E., Ceuta medieval. Aportación al estudio de las cerámicas S .X-XV. .t. I, II, III. Ceuta: Ed. Museo municipal de Ceuta, 1988; Fernández Sotelo, E., Los silos en la Arqueología ceutí I., Ceuta: Ed. Instituto de estudios ceutíes, 2001), y en Nakûr (Acién Almansa, M., Cressier, P., Erbati, E., Picon, M., «La cerámica a mano de Nakūr Siglos IX-X. Producción beréber medieval», in Arqueología y territorio medieva, n°6, 1999; Acién Almansa, M., Cressier, P., Erbati, E., Picon, M., «Les céramiques tournées de Nakūr IXe/Xe Siècles» (Las cerámicas torneadas de Nakūr Siglos IX/X), in VIIo Congreso internacional sobre la cerámica medieval en el Mediterráneo. Atenas, 2003). En el sur de Francia, en Psalmodi (Saint Laurent d’Aigouze), (excavaciones en parte inéditas llevadas a cabo por Brooks Stoddard -University of Maine, Augusta, USA-; ver Amouric H., Demians D’archimbaud G.,Vallauri, L., «De Marseille au Languedoc et au Comtat Venaissin : les chemins du vert et du brun (De Marsella al Languedoc y al Condado Venaissin: los caminos del verde y el manganeso), in Le Vert et le Brun de Kairouan à Avignon (El verde y el manganeso de Kairuán a Aviñón). París: Ed. Réunion des musées nationaux, 1995).
[16] Déléry, C., op. cit., capítulos 7-8. Para Port Vendres ver por ej. Ben Amara A., Schvoerer M., Daniel F., Amigues F., «Interprétation du changement de couleur de glaçures de céramiques à décor de cuerda seca XIe/XIIe S. ayant séjourné en milieu marin» (Interpretación del cambio de color de vidriados de cerámicas con decoración de cuerda seca S. XI/XII al pasar por medio marino), in 16o Coloquio del Grupo de los métodos pluridisciplinarios que contribuyen a la Arqueología. Saclay, 2005. Las piezas inéditas de Alejandría fueron descubiertas durante una excavación codirigida por Lucy Vallauri (LAMM, Aix en Provence), el material lo conserva el centro de estudios alejandrinos, bajo la responsabilidad de Marie Jacquemin. Una pieza descubierta en Estambul se conserva en el Departamento de las artes del Islam del Museo del Louvre, con el número OA 7909 ver Byzance. L'art byzantin dans les collections publiques françaises (Bizancio. El arte bizantino en las colecciones públicas francesas). París: Réunion des musées nationaux, 1992, p. 387, n°295. Respecto a las obras de Génova ver Melli P., Benente F., «Nuovi dati sulla circolazione della ceramica d’importazione islamica e bizantina a Genova. Il contesto di S. Maria delle Grazie la Nuova», in Atti IV Congresso di Archeologia medievale, Firenze : Ed. Società degli archeologi medievisti italiani, 2006; Cabona D., Gardini A., Pizzolo O., «Nuovi dati sulla circulazione delle ceramiche mediterranee dallo scavo di Palazzo Ducale a Genova secc.XII-XIV », in La ceramica medievale nel mediterráneo occidentale. Firenze: Ed. All’Insegna Del Giglio, 1986; Mannoni T., «La ceramica medievale a Genova e nella Liguria», in Studi Genuensi,n° VII, 1968-1969. Pour Pise voir por ej. Berti G., Tongiorgi L., «I bacini ceramici medievali delle chiese di Pisa», in Cuaderni di cultura materiale, 3, Roma: Ed. L’Erma di Bretschneider, 1981; Berti G., Mannoni T., «La ceramiche a «cuerda seca» utilizzate como Bacini in Toscana ed in Corsica», in La céramique médiévale en Méditerranée occidentale (La cerámica medieval en el Mediterráneo occidental). Rabat : s.n. 1991. Entre los grandes puertos del Magreb, se puede citar Ceuta, Salé… ver por ej. Delpy, A., «Note sur quelques vestiges de céramique recueillis à Salé» (Nota sobre algunos vestigios de cerámica recogidos en Salé), in Hespéris, n° 42, 1955; Ricard P., Delpy A., «Note sur la découverte de spécimens de céramique marocaine du Moyen Age» (Nota sobre el descubrimiento de especímenes de cerámica marroquí de la Edad Media), in Hespéris, n°13, Fascículo 2, 1931; Fernández Sotelo, E., Ceuta medieval. Aportación al estudio de las cerámicas S. X-XV. Ceuta: Ed. Museo municipal de Ceuta, 1988.
[17] Citemos por ej. Brown, D. H.., «The social significance of imported medieval pottery», in Not so much a pot, more a way of life. Current approaches to artefact analysis in archaeology. Oxford: Ed. C.G. Cumberpatch, P.W. Blinkorn, 1997.
[18] Se piensa, sin embargo, que algunas piezas habrían sido producidas expresamente para la exportación en territorio cristiano (tejidos, cerámicas…). Ver por ej. in Al-Andalus: the art of Islamic Spain, cat. expo. Granada, Alhambra, 1992, Nueva York: Ed. The Metropolitan Museum of Art, 1992, p. 336 n° 98.
[19] Se puede citar por ej. la pieza inv. Inv. 749 de la Real Academia Al-Andalus: the art of Islamic Spain, cat. expo. Granada, Alhambra, 1992, Nueva York: Ed. The Metropolitan Museum of Art, 1992, p. 225-226. En lo que respecta a las estelas funerarias ver Catalunya romànica, t. XIV, Barcelona: Ed. Enciclopèdia catalana, 1993, p. 355-356 et p. 432. de Historia de Madrid (publicada in Partearroyo Lacaba, C., «Veil of Hishâm II», in
[20] Berti G., Tongiorgi, L., «I bacini ceramici medievali delle chiese di Pisa», in Cuaderni di cultura materiale, n°3, 1981.
[21] Es el caso de algunas de las obras descubiertas en Port Vendres.
[22] Brown, D. H.., op. cit.
[23] Es el caso, por ejemplo, de Marsella. Ver Marseille, les ateliers de potiers du XIIIeS et le quartier Sainte Barbe Ve/XVIIeS (Marsella, los talleres de alfareros del siglo XIII y el barrio de Santa Bárbara s. V/XVII). Marchesi M., Thiriot J., Vallauri L. (dirs.). París: Ed. Maison des Sciences de l’Homme, «Documents d’archéologie française n°65» (Documentos de arqueología francesa n°65), 1997.
[24] Salameh, I., «Estudio de los elementos decorativos de la Puertala Alhambra de Granada», in Arqueología y territorio medieval 5, 1998; Zozaya J., «Alicatos y azulejos hispanomusulmanes: los orígines», in La céramique médiévale en méditerranée (La cerámica medieval en el Mediterráneo). Aix-en-Provence: Ed. Narration, 1997. del Vino de
[25] Es lo que se puede ver, por ejemplo, en los talleres de Triana. Ver Vera Reina M., López Torres, P., «Triana en la Edad Media siglos XII-XIV. La producción alfarera», in British Archaeological Reports. Oxford, próximamente.
[26] Recientes descubrimientos en el emplazamiento de Agmat en Marruecos permiten plantear una producción local de cerámicas con decoración de cuerda seca en el siglo XIV (excavaciones en curso bajo la dirección de Ronald Messier y Abdallah Fili).
[27] Porter, V., Islamic tiles, London: Ed. British Museum Press, 1995, p. 19, fig. 6, p. 62-69. La técnica se prosigue en Irán durante varios siglos cf. p 75- 81.
[28] Porter, V., op. cit., p. 20, 96, 99 y ss. Algunos investigadores indican que la técnica la habrían importado alfareros de Irán a Turquía. Sin embargo, las condiciones de la eclosión de la técnica en Ifriqiya y en Oriente Medio no se conocen todavía bien.
[29] Ver Porter, Y., «Décors émaillés dans l’architecture de pierre de l’Inde centrale. Les monuments islamiques de Mandu 15º-16ºSiècle.» (Decoraciones esmaltadas en la arquitectura de piedra de la India central. Los monumentos islámicos de Mandu Siglos XV-XVI. Archéologie islamique (Arqueología islámica) n°7, 1997. Ver también Porter, V., op. cit., p. 87-88.
[30] Algunos azulejos de pavimentos con decoración de cuerda seca, atribuidos al siglo XV, son visibles en la Zaouia de Sidi Kacem El Jalizi. Quedan por realizar investigaciones más amplias para conocer mejor las condiciones del desarrollo de esta técnica en el Magreb y en Ifriqiya.
[31]Ver por ej. Degeorge, G.; Porter Y., L’art de la céramique dans l’architecture musulmane (El arte de la cerámica en la arquitectura musulmana). París: Ed. Flammarion, 2001, p. 22, 64-65.
[32]Ver por ej. Degeorge, G.; Porter Y., op. cit., p. 24, 142-143; Istanbul, Isfahan, Delhi, Three capitales of Islamic Art, cat. exp. Istanbul, Istanbul Sabanci university, Ed. Carol LaMotte, 2008, p. 248-250, n°119 y 120. Algunas decoraciones se llaman a veces erróneamente cuerda seca, mientras que están realizadas según la técnica de la línea negra. La fecha y las condiciones del paso de una a otra se deben precisar todavía, así como las zonas y los períodos en los que cohabitan ambas técnicas.
[33] Déléry, C., op. cit., capítulo 3. Por otro lado, el Research Laboratory for Archaeology and the History of Art de la Universidad de Oxford ha realizado análisis inéditos de azulejos de cuerda seca de Yeshil Turbe (Bursa, Turquía) y España.
[34] Peiffer, J., 1798-1998, Longwy, faïences et émaux (1798-1998, Longwy, lozas y esmaltes), Metz: Ed. Serpenoise, 1998, p.100-102.
[35]Ver por ej. in Martínez Caviro B., Catálogo de cerámica española. Madrid: Ed. Ibero-americanas, 1968.
[36] Peiffer, J., op. cit., p.101-104.
[37] Gestoso y Pérez J., op. cit.
[38] Velázquez Bosco, R., Medina Azzahra y Alamiriya. Madrid: Ed. Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, 1912.
[39] Ver por ej. Zozaya, J., «Essai de chronologie pour certains types de céramique califale andalouse» (Ensayo de cronología para algunos tipos de cerámica califal andaluza) y «Aperçu général sur la céramique espagnole» (Idea general sobre la cerámica española) in La céramique médievale en méditerranée occidentale, X-XVe siècles (La cerámica medieval en el Mediterráneo occidental, siglos X-XV), París: Ed. CNRS, 1980.
[40] Déléry, C., Gómez Martínez S., «Algunas piezas orientales y el problema del origen de la técnica de cuerda seca», in Al-Ândalus, espaço de mudança. Mértola: Ed. Campo Arqueológico de Mértola, 2006.
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