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Lápida fundacional: 26 líneas en cúfico andalusí: Loor a Dios. Ordenó la construcción de este maristán, como muestra de amplia misericordia para con los más débiles enfermos musulmanes y como acercamiento útil –si Dios quiere– al Señor de los mundos, perpetró su buena obra que habla en la lengua elocuente, y realizó sus deberes de caridad para el transcurso y la sucesión de los años, hasta que Dios herede la tierra y a aquellos que están en ella, pues Él es el mejor de los herederos (alusión a Corán XXI, 89), el señor, el imam, el sultán, el héroe, el grande, el ilustre, el puro, el victorioso, el más feliz de su gente en su gobierno, el primero de ellos en abalanzarse en la senda de Dios, el detentador de las victorias, de las acciones favorecidas por Dios y de la magnanimidad, el que recibe la asistencia de los ángeles y del espíritu, el defensor de la tradición, el refugio de la religión, el príncipe de los musulmanes al-Gani bi-llah Abu Abd Allah Muhammad, hijo del gran señor, el célebre, el sultán ilustre y elevado, el combatiente por la fe, el justo, el magnánimo, el feliz, el mártir, el santificado, el príncipe de los musulmanes Abu l-Hayyay, hijo del señor, el sultán ilustre, el célebre, el grande, el magnificado, el victorioso, el que derrota a los politeístas y subyuga a los infieles injustos, el feliz, el mártir Abu l-Walid ibn Nasr al-Ansari al-Jazrayi. ¡Que Dios le otorgue la aprobación de sus obras y su cumplimiento, por su favor completo y la recompensa amplia de sus esperanzas! Por ello realizó una buena obra que no tuvo precedente desde la introducción del Islam en este país, por ella agregó un bordado de gloria al excelente manto de la guerra santa y buscó la faz de Dios, deseando la recompensa, pues Dios es el poseedor de la gracia inmensa. Él ha preparado una luz que vaya delante y detrás de él “el día en el que no sean útiles ni riqueza ni hijos salvo presentarse a Dios con un corazón íntegro” (Corán XXVI, 88-89). Y tuvo lugar el comienzo de su construcción en la decena de mediados del mes de muharram del año setecientos sesenta y siete (27 septiembre- 8 octubre de 1365), y se terminó lo que se propuso, para lo que asignó legados píos, en la decena de mediados de sawwal del año 778 (9-18 junio de 1367). Dios no descuida la recompensa de los que realizan buenas obras ni frustra el esfuerzo de los benefactores. Salve Dios a nuestro señor Muhammad, sello de los profetas, a su familia y a sus compañeros, todos.
El maristán es una institución de origen oriental que llegó a al-Andalus en el siglo XII[1]. Generalmente la construcción de estos hospitales la ordenaban monarcas o personajes importantes.
Es probable que Muhammad V, quien mandó construir el de Granada, estuviera influenciado por las fundaciones similares de Abû Yûsuf o Abû Inan en Marruecos. Situado en la orilla derecha del río Darro, tenía planta rectangular, con dos alturas en sus cuatro crujías. El centro lo ocupaba el patio, en cuya parte central se situaba una alberca. El acceso a la parte superior se hacía mediante escaleras que había en los dos lados mayores. Todas las crujías estaban divididas en pequeñas habitaciones, de alrededor de 6 m2. Vemos que la estructura del edificio es muy similar a la de la alhóndiga, el actual Corral del Carbón. Este tipo de estructura[2] es muy repetida en numerosos edificios islámicos tanto en Oriente como en Occidente (madrasas, alhóndigas, hospitales, ribats, etc…).
La fachada era perfectamente simétrica. La parte central la ocupaba la puerta, en cuya parte superior se encontraba la lápida fundacional. Ésta estaba realizada en dos piezas de mármol de Macael, y tenía forma de arco de herradura apuntado.
El uso del maristán en primer lugar fue el de un hospital de enfermos mentales. Posteriormente ha tenido usos muy variados. Así, a partir del siglo XVI sirvió de Casa de la Moneda. En 1843 se demolió casi totalmente el edificio. Esta demolición se hizo definitiva en 1984, sin embargo se han realizado distintas excavaciones que han descubierto parte de la crujía sur, el arranque de los muros de las otras tres y la alberca.
También se conservan los dos leones que estaban situados en la alberca, que Torres Balbás describió como “labrados muy sucintamente, sin intención realista, según la manera oriental”. Los dos fueron trasladados a la Alhambra. Están esculpidos en mármol oscuro. Serían los surtidores de la alberca, motivo por el que están atravesados por una tubería desde la base hasta la boca. Ambos leones están sentados sobre sus patas traseras. Según la completa descripción que de ellos hacen Jesús Bermúdez y Jorge Calancho, ambos están sin orejas, y la cabeza y la parte anterior del cuerpo están cubiertas por la melena. Según los mismos autores, “los rasgos de la cara aparecen especialmente marcados por las amplias fauces, resaltadas mediante tres pliegues y una gran dentellada, con mandíbula superior e inferior acusando grandes colmillos que bordean el surtidor. Bajo éste despliegan la lengua. […] Igualmente resalta en el rostro un gran hocico con dos lóbulos sobre el que apenas se perciben los párpados de los ojos”. En su estudio sobre los leones del maristán, hacen un amplio repaso por la representación del león desde la Antigüedad. Ya eran comunes a la entrada de ciudades o casas en el imperio hitita[3]. Símbolo de fuerza y de poder, el león a menudo ha estado asociado al príncipe. En el mundo islámico también se ha asociado a la figura de ‘Alî, yerno del Profeta, llamado el “León de Dios”; es también un nombre propio masculino habitual en los mundos turcos, persa e indio. También desde muy antiguo han estado asociados al agua, como muestra la jarrita con cabeza de león tartesa del Museo Lázaro Galdiano. Ya en el arte islámico hay numerosos ejemplos de leones en el arte, tanto en Oriente (basamento de mármol con la representación del califa de Jirbat al-Mafyar, museo palestino de Jerusalén, brasero de la Qal‘a de los Banu Hammad) como en la Península Ibérica (pila de Badis, arqueta de Leyre, arqueta de Santo Domingo de Silos, de Palencia, píxide de al-Mugira, tejidos de San Millán de la Cogolla,…).
Jesús Bermúdez y Jorge Calancho llaman la atención sobre una representación de león que prácticamente copia a escala a éstos del maristán, que es el que se encuentra en un pequeño marfil del siglo XII conservado en el Victoria and Albert Museum de Londres.
[1] Numerosos maristanes se construyeron en Damasco, Bagdad, Antioquía, Alepo, Jerusalén, El Cairo, Fez, Marrakech,… Parece que el primero fue ordenado construir por el califa omeya al-Walid ibn ‘Abd al-Malik en el año 714; el califa Harûn al-Rashid construyó igualmente uno en Bagdad a finales del siglo VIII.
[2] Planta rectangular con cuatro crujías y galerías de acceso sobre pilares de ladrillo, y en el centro un patio central con alberca en medio.
[3] “Figuras de leones flanquean la puerta oeste de la ciudad de Hatusa en Bogazköy, del Gran Imperio hitita de los siglos XIV al XIII a.C., como representación de los buenos genios que guardaban y protegían las entradas a las ciudades y las casas, y que perduran en los siglos XI-X a.C. en la puerta de Malatia”.
[1] Numerosos maristanes se construyeron en Damasco, Bagdad, Antioquía, Alepo, Jerusalén, El Cairo, Fez, Marrakech,… Parece que el primero fue ordenado construir por el califa omeya al-Walid ibn ‘Abd al-Malik en el año 714; el califa Harûn al-Rashid construyó igualmente uno en Bagdad a finales del siglo VIII.
[2] Planta rectangular con cuatro crujías y galerías de acceso sobre pilares de ladrillo, y en el centro un patio central con alberca en medio.
[3] “Figuras de leones flanquean la puerta oeste de la ciudad de Hatusa en Bogazköy, del Gran Imperio hitita de los siglos XIV al XIII a.C., como representación de los buenos genios que guardaban y protegían las entradas a las ciudades y las casas, y que perduran en los siglos XI-X a.C. en la puerta de Malatia”.
Arte islámico en Granada. Propuesta para un Museo de la Alhambra, Sevilla/Granada, Junta de Andalucía-Consejería de Cultura / Patronato de la Alhambra y Generalife / Comares, 1995, pp. 340-342; 351-356.
Dean Hermann, E., “The Maristan of Granada”, en Urban Formation and Landscape: Symbol and Agent of Social, Political and Environmental Change in Fourteenth-Century Nasrid Granada., tesis sin publicar, Harvard University, 1996, pp. 150-158.
García Granados, J.A., et. al., El Maristán de Granada: un hospital islámico, Madrid: Asociación Española de Neuropsiquiatría, 1989.
Pavón Maldonado, B., “Arte, símbolo y emblemas en la España musulmana”, en Al-Qantara, vol. 6, 1985, pp. 398-450.
Torres Balbás, L., “El maristan de Granada”, en Al-Andalus, vol. IX, p. 481-498.
Aguilar García, Mª D., “El león y el Palacio de los Leones”, en Cuadernos de arte de la Universidad de Granada, vol. XXIII, 1992, Granada: Universidad, Secretariado de Publicaciones, 1992, pp. 15-23.
Ettinghausen, R.; Hartner, W., “The Conquering Lion, the Life Cycle of a Symbol”, en Richard Ettinghausen Islamic Art and Archaeology Collected Papers, Berlín: Gebr. Mann Verl, 1984, pp. 693-711.
Gómez Román, A. Mª.; Rodríguez Domingo, J. M.; Bermúdez López, J., “La Fuente de los Leones en la Alhambra como símbolo de Poder”, en Cuadernos de la Alhambra, vol. 28, 1992, Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 1992, pp. 167-197.
Lafuente, Alcántara, E., Inscripciones árabes de Granada, Madrid: Impr. Nacional, 1859, pp. 172-175.
Lévi-Provençal, E., Inscriptions arabes d’Espagne, Leiden / Paris : Brill/Larose, 1931.